Cómo se coloca un SATE: las fases de la obra en una fachada real de Sabadell, del andamio al acabado
Las fases reales de una obra de SATE en una fachada de Sabadell: andamio, saneado del soporte, paneles de lana de roca, malla y capa base, acabado y remates.

En «SATE en comunidades de vecinos de Barcelona: qué es y cuánto ahorra en energía» vimos qué es y por qué aísla el edificio por fuera. Lo que pocas veces se cuenta es qué pasa en la fachada desde que se monta el andamio hasta que se desmonta: en qué orden van las capas, qué se hace con las grietas de antes y en qué fijarte si eres presidente o administrador. Para contarlo usamos una obra real: la rehabilitación integral de la fachada de un bloque de viviendas de cinco plantas en Sabadell, con lana de roca y acabado acrílico, que puedes ver en el portfolio de nuestra web.
Antes de subir al andamio
Una obra de SATE empieza bastante antes del primer panel. En la visita técnica se revisa el estado del soporte, se fotografían grietas, cornisas y cantos de forjado y se decide el sistema: tipo de panel, espesor, fijación y acabado. Con eso se redacta el presupuesto por partidas que la junta aprueba y se preparan los trámites: intervenir en una fachada requiere licencia o comunicado de obras del ayuntamiento y, si hay andamio sobre la acera, un permiso de ocupación de la vía pública. Nosotros preparamos la memoria técnica y nos encargamos de los trámites. Se avisa a los vecinos de fechas y horarios y se les pide que retiren toldos y macetas de los balcones que queden dentro del andamio.
Fase 1. Andamio y protección de la fachada
En la obra de Sabadell se montó un andamio tubular en toda la altura del edificio. En la foto del arranque se ve lo que había debajo: el revoco original, un zócalo pintado y pintadas en la planta baja. Sobre el andamio se cuelga una malla que retiene el polvo y evita que caiga nada a la calle.
El andamio es la opción habitual para un SATE completo en fachadas a calle, porque permite trabajar las capas en continuo. Los patios de luces y las medianeras, en cambio, casi siempre se resuelven sin andamio, con acceso por cuerda.
Fase 2. Saneado del soporte
El SATE se pega sobre la fachada que ya existe, así que el soporte tiene que estar sano, limpio y plano. En Sabadell, antes de colocar un solo panel, se repararon las grietas y se sanearon las cornisas. En general, el revoco suelto se pica y se repone con mortero de reparación y, donde asoma la armadura oxidada de un canto de forjado o de un balcón, se limpia el hierro, se protege con un pasivador y se reconstruye el canto. También se retiran o recolocan cables grapados a la fachada, soportes de toldos, rejillas y aparatos de aire acondicionado que quedarían bajo el aislamiento.
Es una de las fases que más varían de un edificio a otro y de las que más pesan en el plazo. En nuestra experiencia, detrás de muchos SATE que se fisuran o se despegan al cabo de unos años hay un soporte mal saneado.
Fase 3. Perfil de arranque y paneles aislantes
El sistema empieza por abajo, con un perfil de arranque fijado a la pared a la altura donde empieza el aislamiento, normalmente por encima del zócalo: sostiene la primera fila de paneles y protege su canto inferior.
Sobre ese perfil se van pegando los paneles con mortero adhesivo, en filas a matajuntas como un muro de ladrillo, bien apretados entre sí para no dejar juntas por donde se cuele el frío. En Sabadell el aislante es lana de roca: panel de fibras minerales, no combustible, que además ayuda a amortiguar el ruido de la calle. En los huecos de ventanas y balcones los paneles se cortan de forma que la junta no coincida con la esquina del hueco, el punto donde se concentran las tensiones y donde podría aparecer una grieta en diagonal.
Fase 4. Fijación mecánica, esquinas y huecos
Cuando el adhesivo ha endurecido, cada panel se ancla además con espigas de arandela, colocadas en un taladro que atraviesa el aislante y penetra en el muro. En la foto de obra se ven las arandelas repartidas por los paneles de lana de roca; el número por metro cuadrado lo marca el fabricante del sistema según la altura del edificio y la exposición al viento.
Después se colocan los refuerzos: cantoneras con malla en todas las aristas del edificio y en las jambas de ventanas y balcones, tiras de malla en diagonal en las esquinas de cada hueco y perfiles con goterón en los dinteles para que el agua no vuelva hacia la fachada.
Fase 5. Capa base con malla embebida
Es la capa que da resistencia al conjunto. Se extiende una primera mano de mortero sobre el aislante, se embebe en ella la malla de fibra de vidrio solapando cada paño con el siguiente unos diez centímetros, o lo que marque el fabricante, y se cubre con una segunda mano hasta que la malla deja de verse. En la ficha de la obra aparece como enmallado y doble capa de cemento. La malla queda dentro del mortero, más cerca de la cara exterior: ni encima ni en contacto con el panel.
Una fachada bien ejecutada en esta fase queda uniforme, sin marcas de las juntas de los paneles ni de las arandelas. Si se transparentan, suele ser falta de espesor.
Fase 6. Imprimación y acabado
Con la capa base seca se aplica una imprimación que regula la absorción y mejora el agarre del revestimiento final. El acabado de Sabadell es un revestimiento acrílico, el mismo en la fachada principal, la lateral y la trasera. Conviene elegir el color y la textura con una muestra aplicada en la propia fachada, no solo sobre el catálogo.
Fase 7. Remates y desmontaje
El SATE añade varios centímetros a la fachada, y todo lo que sobresalía antes tiene que volver a sobresalir ahora: se colocan chapas de goterón nuevas en alféizares y remates (en Sabadell aparecen en la ficha de la obra), se recolocan las bajantes sobre el espesor nuevo y se revisan los encuentros con la cubierta, los balcones y el zócalo. Después se retira la malla, se desmonta el andamio por plantas y se limpia la acera. La última foto del portfolio es el edificio acabado, con las tres fachadas uniformes.
Lo que no se ve en las fotos
- Los tiempos de secado. Entre el adhesivo y las espigas, entre la capa base y la imprimación, y entre esta y el acabado hay esperas de uno o varios días que marca el fabricante. Una fachada en la que no se ve a nadie trabajar no siempre es una obra parada.
- La meteorología. Los morteros y los revestimientos no se aplican con lluvia, con heladas, con viento fuerte ni con sol fuerte sobre la pared. En nuestra experiencia, los meses templados, lejos del calor del verano y de los episodios de lluvia del otoño, son los que mejor suelen cumplir el calendario.
- El plazo. Una rehabilitación con SATE de un edificio de cinco plantas suele durar entre cuatro y ocho semanas según los metros; las fases se solapan entre fachadas y el saneado del soporte puede alargarlo.
El mismo proceso en una casa unifamiliar
En el portfolio hay también una vivienda unifamiliar, todavía en proceso, con lana de roca en todas sus fachadas y el acabado de cal silicio pendiente. Las fotos muestran la casa entera cubierta de paneles, antes de que desaparezcan bajo el revestimiento. Las fases son las mismas que en un bloque de pisos; cambian la escala, el acceso y la cantidad de huecos y esquinas que hay que reforzar.
Qué comprobar como propietario o presidente
- Que el presupuesto nombre el sistema completo de un fabricante, con su evaluación técnica europea (ETE), el espesor del aislante y el tipo de acabado, y no una lista de materiales sueltos.
- Que la partida de saneado del soporte esté descrita: grietas, cornisas, cantos de forjado, hierros oxidados.
- Que los remates estén incluidos: perfil de arranque, cantoneras, goterones, alféizares, bajantes y encuentros con balcones y cubierta.
- Que haya un calendario por fases, un jefe de obra con quien hablar y la garantía del sistema y de la mano de obra por escrito en el contrato.
De qué depende el presupuesto
- Los metros cuadrados de fachada y el número de fachadas, huecos y esquinas que hay que reforzar.
- El estado del soporte y cuánto saneado previo necesita.
- El tipo y el espesor del aislante, y el acabado elegido.
- El acceso: andamio con permiso de ocupación de la vía pública o trabajos verticales.
Cada obra es distinta, el presupuesto se cierra por escrito tras la visita técnica gratuita en 24-48 h, en la que revisamos la fachada y preparamos el informe técnico y el presupuesto por partidas para la junta. En Reformando365 rehabilitamos fachadas y aplicamos SATE en Barcelona y su área metropolitana con equipo propio, andamio o acceso por cuerda según el caso, y la garantía del sistema aplicado en el contrato.
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